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Pajas a escondidas aprovechando quizá que el bebé se ha dormido y mamá no está en casa.
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Me corta el sueño, me desvela, probablemente me jode el día.
Pero Dos sabía que Uno ahora estaba patas arriba.




Con qué idealismo cutre de quinceañero.Creéis que la gente que no duda en controlarse no fantasea; os equivocáis.Tiene un doble discurso sobre cómo dejó atrás todo eso: primero se avergüenza, luego parece echarlo de menos.Nada, o bien: un despojo.Patricia, obviamente, no era consciente de lo que pasaba; para ella era un encuentro sencillo entre amigos.La rubia parece formarse de colores y texturas, como si sólo pudiera reconocer su silueta, las caderas prominentes, el pecho con los pezones apuntando al suelo, la postura de meada de emergencia.Por lo menos, ahora sé de la belleza en todo su potencial.Se había acabado la tontería.
No les saludaba con la mano, a veces les hacía una foto con el móvil.
Una imagen de orden perpetuo entra de maravilla por los ojos.


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