Allí estaba la enorme humanidad negra de mi consuegra empalada por el culo en la polla de mi hijo y de espaldas a él, mientras su propia hija le metía la mano en el ancho coño haciendo una paja a través de la membrana.
Mi marido y yo siempre fuimos muy liberales en materia de sexo; En los últimos años incluso nos habíamos asociado a un club de intercambio de parejas en el que se llegaba a bastante más que eso.
Nos fuimos sin que yo hubiera vuelto a hablar.
Pero me quedé perpleja porque los gritos no eran de Alicia, sino de su madre.Eso sí, con mis bolas chinas puestas y varios consoladores a mano, ya que cuando me imaginaba con una gran panza follando a mis hijos y nueras no tenía más remedio que desahogarme.También era delicioso oír mis propios gemidos y gritos, que no suenan igual desde fuera.Así siguieron cayendo en la cesta de la compra una serie de prendas ante mi cada vez mayor congoja, ya que se iban reuniendo a nuestro alrededor un montón de curiosos.Quizá adornarla como la puta que nos ha resultado la vieja.La puta nos salió!Pablo comenzó a sacarme despacito las bolas mientras Pedro me amasaba las tetas y pellizcaba los pezones.Es una de las cosas que habrá que corregir.Tienes madera de puta, puedes aguantar y disfrutar mucho más.Pablo se dedicó a besar mi boca con una maestría que nunca había conocido, después pasó a los pechos mientras que Pedro se dedicaba a mis genitales, succionando y manipulando mi clítoris como si sus 22 años de vida se los hubiera pasado haciendo solamente.
Mis consuegras nunca habían recibido por el culo y fueron debidamente desvirgadas, de bocadillos tuvieron los que quisieron, incluido entre dos mujeres con consoladores en arnés.




Os he visto.y - Bueno, terminarás algún día.Pese a que me había hecho sexo en vivo sexo en vivo la idea de que aquello sucedería tarde o temprano, me sentí decepcionada.En el vestíbulo oí los conocidos gritos y gemidos de una buena follada, por lo que me dirigí a la habitación del matrimonio y al abrir la puerta alegremente dije: - Me puedo unir a la fiesta?El club de intercambio no podía seguir admitiéndome ya que no tenía pareja y eso, pese a que en la práctica era insustancial, constituía un requisito formal.No crean que mis jóvenes gemelitos me apartaron del resto de la familia y que ellos solamente me atendían.Me colocó Pablo sentada sobre sus piernas al borde de la cama y me fue insertando la polla en la vagina poco a poco consciente de su anormal grosor.No sentía ninguna vergüenza de estar allí despatarrada indecorosamente ante ellos mientras separaban mis labios para pasar la maquinilla de afeitar.El haberme identificado como su madre delante de aquel hombre me produjo tanto bochorno que ya no me atreví a soltar palabra.Esta tarde iremos de compras.
Y hablando de bebés, mamá que anticonceptivo utilizas.
Regresó Pablo con otra cesta llena de envases y por fin fuimos a la caja a pagar.


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