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Porque los sueños, las fabulaciones e incluso las adivinaciones pertenecen a la propia esencia de la realidad.
(.)Antes de saber leer, los libros eran para mí como bosques misteriosos.Qué clase de magia, de sortilegio era aquel que sobrepasaba cuanto yo vivía y cuanto vivía a mi alrededor?Buenos Aires: Ediciones Corregidor, 1994 Díaz.J.Luisa Valenzuela sin máscara/ Gwendolyn.Criaturas, deseos, sueños, personas y personajes, chat erotico gratis sin registro y tiempos desconocidos bullían allí.Siempre he creído, y sigo creyendo, que la imaginación y la fantasía son muy importantes, puesto que forman parte indisoluble de la realidad de nuestra vida.Es eso lo que me ocurrecuando escribo.No se tiene noticia de que leyera antes instrucciones ni folletos explicativos al respecto.De la oscuridad surgía, gracias a la fantasía y a las palabras, un mundo idéntico al de los bosques, un mundo irreal pero, al mismo tiempo, más real aún que el cotidiano, un mundo que pronto se convertiría para mí en una auténtica tabla.Cuando en literatura se habla de realismo, a veces se olvida que la fantasía forma parte de esa realidad, porque, como ya he dicho, nuestros sueños, nuestros deseos y nuestra memoria son parte de la realidad.Porque cuando escribo ahora regreso a entonces: al silencio más sonoro, capaz de revelar y absorber los más remotos ecos.
Yo escribo también para denunciar una realidad aparentemente invisible, para rescatarla del olvido y de la marginación a la que tan a menudo la sometemos en nuestra vida cotidiana.
El silencio que habla: aproximación a la obra de Luisa Valenzuela.




Reflections/Refractions, Reading Luisa Valenzuela.Por ello, desearía aprovechar esta ocasión tan extraordinaria para hacer un elogio, y acaso también una defensa, de la fantasía y la imaginación en la literatura, que son para mí algo tan vital como el comer y el dormir, y que opongo a la aridez.Por eso me resulta tan difícil desentrañar, separar imaginación y fantasía de las historias más realistas, porque el realismo no está exento de sueños ni de fabulaciones.No existen fórmulas que enseñen a ser escritor.Si no hubiese podido participar del mundo de los cuentos y si no hubiese podido inventarme mis propios mundos, me habría muerto.Amparándome en el ángulo del cuarto de los castigos, como apoyada en algún silencioso rincón del mundo, me vi por vez primera a mí misma, avanzando fuera de mí, hacia alguna parte a donde deseaba llegar.Me acuciaba una pregunta: cómo era posible que de aquellas páginas de papel, de aquellas hormiguitas negras que las surcaban, se levantara un mundo ante mis ojos, mis oídos y mi corazón de niña?
MÁS informaciÓN, al contrario de los otros niños, empezó a gustarme ser castigada en el cuarto oscuro.




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